Pues sí, hoy, y después de tantísimo tiempo sin pasear por aquí, voy a contar un cuento... mi cuento... el cuento de nunca acabar.......Érase una vez que se era una princesita
cuyo sueño era encontrar a su príncipe azul.
Ella buscaba, y buscaba y buscaba... pero nada más que encontraba ranas en su camino que se hacían pasar por príncipes...
Y la princesita entristeció tanto, tanto, tanto, que perdió su corona
y todo se nubló. Pero un día conoció a alguien que le devolvió la esperanza y la ilusión, y creyendo que esa rana se convertiría en príncipe... la besó!!
Pero no se convirtió en príncipe, y la princesita volvió a entristecer... Y su reino se volvió cada vez más nublado. Aunque un pequeño rayo de luz hacía que la pequeña princesita no perdiera la esperanza.
Cada día que pasaba ella soñaba con estar a su lado... y cada noche lloraba porque su sueño estaba roto. Y así, poco a poco, la princesita perdió su reino casi sin darse cuenta...
Pero le daba igual. No podía estar con él y eso era en lo único que pensaba. Pobre princesa.
Tan triste... con el corazón roto... Y sin darse cuenta que la vida pasa y no vuelve. Sin darse cuenta que aún le queda mucho por vivir, por aprender, por conocer, por sentir... Sin saber que tal vez, en algún lugar, haya alguien que esté como ella y al preguntarle por qué está así
su respuesta será "Porque mi Princesa está triste y yo no la puedo ayudar"
cuyo sueño era encontrar a su príncipe azul.
Ella buscaba, y buscaba y buscaba... pero nada más que encontraba ranas en su camino que se hacían pasar por príncipes...
Y la princesita entristeció tanto, tanto, tanto, que perdió su corona
y todo se nubló. Pero un día conoció a alguien que le devolvió la esperanza y la ilusión, y creyendo que esa rana se convertiría en príncipe... la besó!!
Pero no se convirtió en príncipe, y la princesita volvió a entristecer... Y su reino se volvió cada vez más nublado. Aunque un pequeño rayo de luz hacía que la pequeña princesita no perdiera la esperanza.
Cada día que pasaba ella soñaba con estar a su lado... y cada noche lloraba porque su sueño estaba roto. Y así, poco a poco, la princesita perdió su reino casi sin darse cuenta...
Pero le daba igual. No podía estar con él y eso era en lo único que pensaba. Pobre princesa.
Tan triste... con el corazón roto... Y sin darse cuenta que la vida pasa y no vuelve. Sin darse cuenta que aún le queda mucho por vivir, por aprender, por conocer, por sentir... Sin saber que tal vez, en algún lugar, haya alguien que esté como ella y al preguntarle por qué está así 

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